Por su clima tipo mediterráneo y sus fértiles tierras, los valles del norte de Baja California han sido propicios para el cultivo de la uva y la producción de vino, desde la fundación de las primeras misiones españolas hasta hoy día, en que viñedos y bodegas forman parte de las ya famosas rutas del vino en el estado. Entre esos recorridos, el Catálogo de productos y rutas enoturísticas de México, publicado por la Secretaría de Turismo y el Consejo Mexicano Vitivinícola, destaca cuatro opciones imperdibles: la Ruta del Valle de Guadalupe, la Ruta del queso y el vino, la Antigua ruta del vino, y la Ruta Puerta Norte, en cada una de ellas “las catas, los maridajes y los recorridos por los viñedos y vitivinícolas se vuelven toda una experiencia única e inolvidable”, en palabras del secretario de Turismo, Miguel Torruco Marqués. 

La región norte del estado de Baja California es mundialmente reconocida por su elaboración y crianza del vino, en particular el municipio de EnsenadaShutterstock

Entre verdes valles

Con una extensión de 4,608 hectáreas, la zona vitivinícola de Baja California es considerada la mayor productora de vinos mexicanos (con entre el 70 y el 90% de toda la producción nacional, según la fuente que se consulte), abarcando los verdes valles de Guadalupe, Ojos Negros, La Grulla, Santo Tomás, San Vicente y San Antonio de las Minas, todos ellos en el municipio de Ensenada, así como los valles de Tecate, Tanama y las Palmas, en la localidad de Tecate.

La historia de la viticultura bajacaliforniana se remonta a la introducción del cultivo de la vida y la elaboración de vino por parte de las primeras misiones evangelizadoras que se establecieron en el área, a finales del siglo XVII. Sin embargo, no fue hasta 1888 cuando se fundó Bodegas de la Misión de Santo Tomás, considerada la primera empresa vitivinícola de la entidad. A partir de entonces, esta agroindustria comenzó a desarrollarse en la región, donde surgieron otras compañías del ramo como Monte Xanic, Llano Colorado, Casa Pedro Domecq, Finca La Carrodilla, Concierto Enológico, El Cielo, Bruma Vinícola, Santos Brujos, Trasiego, Clos de Tres Cantos, Dovinto y Hacienda Montero, entre un centenar de vitivinícolas en la actualidad, cuyos productos son reconocidos internacionalmente.

Cada una de estas bodegas y sus respectivos viñedos son los principales atractivos de las cuatro rutas del vino en Baja California que brindan a los turistas, de la mano de guías expertos, recorridos por los hermosos campos donde se cultiva la uva; visitas a las instalaciones para conocer el proceso —tanto industrial como artesanal— de la elaboración del vino; catas, degustaciones y maridajes de esta bebida, así como talleres enológicos, experiencias gastronómicas y diversas amenidades, dependiendo del operador turístico. Estas actividades en torno al vino se redondean con vivencias de contacto con la naturaleza por agua, tierra y aire en el Parque Nacional Constitución de 1857, en cuyo interior se encuentra la laguna Hanson, y en el Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir, donde se ubica el Observatorio Astronómico Nacional y el picacho del Diablo o cerro de la Encantada, la montaña más alta de la península bajacaliforniana; en el área natural protegida islas del golfo de California y en la reserva de la biósfera isla de Guadalupe; en La Bufadora, considerado el segundo géiser marino más grande del mundo y en el campamento ecoturístico Las Cañadas. Todos estos lugares, entre otros, ideales para practicar el camping tradicional y de lujo (glamping), el lanzamiento en tirolesa y paracaídas; apreciar el paisaje en paseos a pie o a caballo, en bicicleta, cuatrimoto o helicóptero, o bien, navegar en velero por el cercano Pacífico.

México, las 14 entidades productoras de vino en nuestro país han hecho de esta actividad económica un atractivo para los visitantes nacionales y extranjerosShutterstock

Mención aparte merece la recomendación de visitar la cabecera municipal de Ensenada, misma que se ha ganado el título de “capital del vino mexicano” y ha sido declarada por la UNESCO “ciudad creativa” por su gastronomía manifiesta, lo mismo en puestos de comida callejera que en restaurantes de cocina de autor. Asimismo, Tecate, nombrado por la Secretaría de Turismo, Pueblo Mágico, porque “rodeado de hermosas montañas y acantilados de piedra, es un pintoresco poblado donde podrás encontrar artesanías, disfrutar de una atmósfera tranquila en el parque Miguel Hidalgo y degustar su exquisita panadería”.

Historia y tradición

Con una duración de aproximadamente seis horas, la Ruta del vino en el Valle de Guadalupe parte de la ciudad de Ensenada, para recorrer “una de las principales regiones vitivinícolas de México. La zona, que lleva poco más de cien años produciendo vino, ha experimentado un increíble crecimiento tanto en producción como en turismo en la última década, esto gracias a sus panorámicas vistas, el clima de la región, el ambiente relajado y rústico, la gastronomía y muchas otras cualidades que tiene para ofrecer”, según lo resalta el Catálogo de productos y rutas enoturísticas de México.

Además del paseo por los viñedos y la visita a las vinícolas seleccionadas por cada operador turístico, la ruta incluye como puntos de interés el Museo de la Vida y el Vino, en donde se presenta la evolución de esta ancestral bebida y el arte que ha inspirado, el Museo Histórico Comunitario del Valle de Guadalupe, que da cuenta del devenir de los inmigrantes rusos quienes fueron pioneros de esta industria en toda la región.

Un plus de la Ruta del vino en el Valle de Guadalupe es que, durante julio y agosto, la zona se convierte en el principal escenario de las Fiestas de la Vendimia, para celebrar en grande la cosecha de la uva. En el transcurso de tres semanas, tienen lugar a lo largo de la ruta desde el tradicional pisado de la vid hasta muestras y presentaciones de vinos, así como brunchs, comidas y cenas de maridaje, entre otros eventos enogastronómicos, incluyendo un concurso de paellas. El programa de actividades se complementa con espectáculos de danza folclórica y conciertos de diversos géneros musicales.

De acuerdo con el Catálogo.., la Ruta del queso y el vino invita a descubrir la experiencia en «un valle con vocación agrícola y ganadera lleno de historia y tradición», donde el visitante podrá entrar en contacto con la naturaleza, «disfrutando de los mejores quesos, vinos, carnes y productos de las tierras de Real del Castillo», una localidad ubicada en el Valle Ojos Negros.

Se trata de una ruta enológica y gastronómica, de entre seis y ocho horas, durante las cuales, aparte del paseo por los viñedos y la visita a las vinícolas seleccionadas, el turista podrá conocer el proceso de elaboración de exquisitos quesos artesanales y degustarlos en la Cava de Marcelo, del Rancho Las Campanas, cuya tradición quesera data de principios del siglo XX, cuando el inmigrante suizo-italiano Pedro Righetti comenzó a producir ese derivado lácteo que tan buen acompañamiento hace con el vino.

La variedad de uvas que se producen en el país da pie a una amplia oferta de destilados.Shutterstock

Naturaleza y cultura

Con una duración de entre ocho y 10 horas, la antigua ruta del vino recibe ese nombre por haber sido la primera de su tipo en México. «En este recorrido lleno de historia y experiencias culinarias conocerás las bases y la producción que ha creado los mejores vinos de Baja California» promete el Cotólogo. El itinerario cubre los valles de la GruIla, de Santo Tomás y de San Vicente, donde se fundaron algunas de las vitivinícolas más prestigiosas de Baja California.

Una de esas empresas es Santo Domingo, localizada en el Valle de la Grulla, cuyos orígenes se remontan al rancho del mismo nombre, fundado en el siglo XIX y donde se cultivaba la vid y se elaboraba vino para los trabajadores de la cercana mina de El Álamo. En otro antiguo rancho del mismo valle, en el cual inicialmente se sembraban hortalizas y se criaba ganado, empezó a cultivarse la vid y producirse vino, dando paso a la vitivinícola DM Vinos, cuyos extensos viñedos y campos de otros cultivos pueden recorrerse a caballo.

No puede faltar en esta Antigua ruta del vino, la considerada primera empresa vitivinícola de Baja California: Bodegas de Santo Tomás, cuyos viñedos en el valle homónimo pueden recorrerse en carreta, y sus cavas ofrecen fantásticas opciones de cata, degustación y maridaje, y hasta un taller enológico para crear, embotellar, etiquetar y llevar consigo una mezcla personal de la bebida.

Finalmente, la Ruta Puerta Norte que —como su nombre lo indica— da acceso desde ese punto cardinal del estado de Baja California a la zona vitivinícola. El recorrido (de aproximadamente ocho horas de duración) inicia en Tecate, el pueblo mágico que otorga su denominación a la mundialmente conocida cerveza mexicana producida ahí, y continúa a lo largo de los valles de Tecate, Tamana y las Palmas, visitando viñedos y vinícolas, en su mayoría de producción orgánica y artesanal, a cargo de familias o agricultores a pequeña escala. Encino de Piedra, Don Juan, Rosa de Castilla, San Lorenzo, Casa Veramendi y Bichi Wines, así como Cava y Productos Mediterráneos García son algunas de las estancias de la ruta en donde el visitante disfrutará de la naturaleza y cultura alrededor al vino.

Por Agencias