Entre las consignas «el pueblo decide, Clara es la que sigue» y «Clarita mata carita», la aspirante de Morena por la Ciudad de México, Clara Brugada, fue recibida en la Unidad de Congresos del Centro Médico Siglo XXI, a días de la encuesta interna que definirá la próxima candidatura.

En un auditorio lleno en su mayoría por mujeres, la política fue arropada por legisladoras locales y federales, así como por la escritora Elena Poniatowska y la académica feminista Marta Lamas, así como por la comunicadora Fernanda Tapia.

Lamas definió a Brugada como una feminista de izquierda. «Lo que queremos es una feminista de izquierda porque hay mujeres que no son feministas y que no son de izquierda», sostuvo.

Mientras Poniatowska se pronunció sobre la importancia de que las mujeres tengan «un papel de mando, un papel principal».

Las asistentes respaldaron a Brugada al grito de «no estás sola», mientras la ex alcaldesa de Iztapalapa compite con otros cuatro aspirantes a la candidatura por la Jefatura de Gobierno, siendo Omar García Harfuch, ex secretario de Seguridad Ciudadana, con quien disputa el primer lugar en las encuestas de preferencias.

Al tomar la voz, la política con 40 años de carrera y fundadora de Morena habló sobre la carga de los trabajos de cuidado que recaen principalmente en las mujeres, lo que lleva a que vean limitadas sus oportunidades de trabajar, estudiar e incluso de descansar o desarrollarse como personas.

Brugada afirmó que en 2024 Claudia Sheinbaum, ex jefa de Gobierno, se convertirá en la primera mujer presidenta de México, lo que calificó será «un gran avance en la representación de las mujeres».

«Sueño con Claudia como presidenta e ir de la mano de ella para que esta ciudad siga cambiando», señaló.

La iztapalapense proyectó la idea de una ciudad inundada de estancias infantiles, con casas de día para el cuidado de adultos mayores, con lavanderías comunitarias e infraestructura para terminar con los trabajos de cuidado como una responsabilidad exclusiva y no reconocida de las mujeres.

De pronto, Brugada invitó a las mujeres que llevarán tacones a subir al frente del escenario. «Vamos a quitarnos los tacones», dijo mientras dejaba caer de sus pies las zapatillas altas que vestía.

«Vamos a quitarnos los zapatos que oprimen a las mujeres como un símbolo de que vamos a cambiar todo, hasta el último detalle, porque vamos a transformar la Ciudad de México, porque vamos a hacerla una ciudad para las mujeres», afirmó.

Por Agencias