El líder norcoreano, Kim Jong Un, llegó a Rusia, informaron el martes los medios de comunicación japoneses, para lo que el Kremlin dijo que sería una discusión a fondo con el presidente Vladimir Putin, en medio de las advertencias de Washington de que no deberían acordar un tratado de armas.

Kim partió de Pyongyang hacia Rusia el domingo en su tren privado, informaron el martes los medios estatales de su país, acompañado de altos cargos de la industria armamentística y militares y del ministro de Asuntos Exteriores.

La agencia de noticias japonesa Kyodo informó el martes, citando una fuente oficial rusa no identificada, que un tren con Kim había llegado a la estación de Khasan, la principal puerta de entrada ferroviaria al Lejano Oriente ruso desde Corea del Norte.

«Será una visita en toda regla», dijo el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov. «Habrá negociaciones entre dos delegaciones, y después, si es necesario, los líderes continuarán su comunicación en formato individual».

Un funcionario de Khasan declinó hacer comentarios sobre el informe de la llegada de Kim.

Los expertos estiman que el encuentro entre los dos dirigentes probablemente en Vladivostok, en el extremo oriental de Rusia y cerca de Corea del Norte, culminará con un acuerdo de venta de armas.

Estas fuentes señalan que Putin quiere hacerse con proyectiles de artillería y misiles antitanque norcoreanos para la guerra de Moscú en Ucrania, a cambio de tecnología avanzada para satélites y submarinos nucleares y ayuda alimentaria para Corea del Norte.

El lunes, la agencia KCNA dijo que Kim «visitará pronto la Federación de Rusia por invitación de (…) Putin». El Kremlin también confirmó que el viaje se produciría «en los próximos días».

El anuncio puso fin a días de especulaciones después de que fuentes oficiales estadounidenses afirmaran al diario The New York Times que Kim viajaría en tren blindado a la ciudad rusa de Vladivostok para reunirse con Putin.

El líder norcoreano, que no acostumbra a realizar viajes al extranjero, no ha salido de Corea del Norte desde que comenzó la pandemia del covid-19.

La emisora surcoreana YTN indicó que Seúl «espera que el presidente Kim se reúna con el presidente Putin de Rusia pasado mañana», miércoles.

Rusia, un aliado histórico de Pyongyang, fue un respaldo crucial del aislado país durante décadas y sus vínculos se remontan a la fundación de Corea del Norte hace 75 años.

Kim ha apoyado firmemente la invasión de Ucrania por Moscú, incluyendo, según Washington, el suministro de cohetes y misiles.

En julio, Putin elogió el «firme apoyo de Pyongyang a la operación militar especial contra Ucrania».

Vladivostok, que acoge hasta el miércoles el Foro Económico Oriental, ya fue escenario de una cumbre Putin-Kim en 2019.

Desde Washington, el Departamento de Estado dijo que la visita muestra que Putin está «suplicando ayuda».

«Tener que viajar a lo largo de su propio país para reunirse con un paria internacional y pedirle ayuda en una guerra que esperaba ganar en el primer mes, lo describiría como si estuviera suplicando por ayuda», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller, a los periodistas.

Pagar «un precio»

Estados Unidos advirtió la semana pasada que Pyongyang pagaría «un precio» si suministra armamento a Rusia para su guerra en Ucrania.

Washington dijo que Rusia podría utilizar armas norcoreanas para atacar los suministros ucranianos de alimentos y la infraestructura de calefacción de cara al invierno y así «tratar de conquistar un territorio que pertenece a otra nación soberana».

Andrei Lankov, experto de Corea del Norte en la Universidad Kookmin de Seúl, indicó que la reunión Putin-Kim forma parte de un «suave chantaje diplomático» de Rusia a Corea del Sur, ya que Moscú no quiere que Seúl entregue armas a Kiev.

Seúl es un importante exportador de armas y ha vendido tanques a Polonia, aliada de Kiev, pero su política nacional le impide vender armas en conflictos activos.

«La principal preocupación del gobierno ruso ahora es un posible envío de munición surcoreana a Ucrania, no solo un envío, sino muchos», dijo Lankov.

Cheong Seong-chang, investigador del Instituto Sejong, declaró a la AFP que, si Corea del Norteampliara su cooperación militar con Rusia, «aumentaría la probabilidad de un conflicto prolongado en Ucrania».

Según el investigador, la recompensa de Pyongyang por ayudar a Moscú podría contribuir a acelerar el desarrollo de submarinos nucleares y satélites de reconocimiento norcoreanos.

Kim ha mostrado repetidamente su preferencia por el tren para viajes internacionales. Su padre y predecesor, Kim Jong Il, era conocido por su miedo a volar.

Al parecer, el actual líder no confía en su jet privado, preocupado «por la posibilidad de bombardeos aéreos por parte de Washington», según Yang Moo-jin, presidente de la Universidad de Estudios Norcoreanos en Seúl.

En 2019, Kim realizó un viaje de 60 horas de ida y vuelta en tren desde Pyongyang a Hanói después de una cumbre con el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Por Agencias