Venecia probará un sistema de entradas a partir de la próxima primavera, informaron las autoridades este martes, obligando a pagar 5 euros (5.36 dólares) a quienes acudan a pasar el día en la histórica ciudad italiana, en un intento de frenar el aluvión de turistas.

El objetivo es encontrar «un nuevo equilibrio entre los derechos de quienes viven, estudian o trabajan en Venecia y los de quienes visitan la ciudad», explicó el concejal de Turismo, Simone Venturini.

¿Quiénes tendrán que pagar y quiénes estarán exentos?

La tasa se aplicará a modo de prueba durante 30 días del próximo año, principalmente en los días festivos de primavera y los fines de semana de verano, cuando el turismo alcanza su punto álgido. Tendrán que pagarla todos los visitantes mayores de 14 años.

Los habitantes, trabajadores no residentes, estudiantes y niños menores de 14 años quedarán exentos, así como los turistas que pernocten en la ciudad.

«El objetivo es desalentar el turismo diario en determinados periodos, dada la fragilidad y la singularidad de la ciudad», indicaron las autoridades locales en un comunicado.

Probablemente, los residentes de la región de Véneto, donde se sitúa Venecia, tampoco tengan que pagar aunque sí que deberán reservar la visita, explicaron.

Patrimonio en riesgo

El plan, que se planteó por primera vez en 2019, se pospuso en un primer momento debido al COVID-19, que mantuvo alejados a los turistas, y posteriormente por razones técnicas y de procedimiento.

Los visitantes han vuelto a Venecia, y los forasteros superan a menudo en número a los aproximadamente 50,000 residentes del centro de la ciudad, saturando sus estrechas callejuelas.

El exceso de turismo es desde hace tiempo un problema para la frágil ciudad.

El Consejo ejecutivo del Ayuntamiento apoyó el proyecto semanas después de que la Unesco recomendara añadir a Venecia en su lista de patrimonio mundial en peligro, en parte a causa del impacto del turismo de masas.

«Regular los flujos de turistas en algunos periodos es necesario pero esto no significa cerrar la ciudad», afirmó el alcalde de Venecia, Luigi Brugnaro. «Venecia siempre estará abierta a todo el mundo”.

El proyecto, largamente debatido, todavía tiene que ser aprobado por el Ayuntamiento en su conjunto. Quedan muchos detalles por concretar, como cuántos boletos se podrán reservar.

Con el nuevo sistema, Venecia será «pionera a nivel global», destacó Simone Venturini, concejal en el área de Turismo.

Venturini recalcó que la ciudad no busca obtener beneficios, pues la tasa solo servirá para cubrir los costes del sistema, sino encontrar «un nuevo equilibrio entre los derechos de quienes viven, estudian o trabajan en Venecia y quienes visitan la ciudad».

Con información de AFP y Reuters

Por Agencias