Los BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— acordaron la semana pasada en una cumbre de sus líderes expandir el grupo a seis nuevos miembros, entre ellos Argentina, Arabia Saudita e Irán, en un movimiento que el presidente chino Xi Jinping consideró histórico.

La medida tiene como objetivo aumentar la influencia de los BRICS como defensores de las naciones del «Sur Global», muchas de las cuales se sienten tratadas injustamente por instituciones internacionales dominadas por Estados Unidos y otros países ricos.

Las incorporaciones son variadas: Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos son ricos productores de petróleo; Argentina, asolada por la inflación, está desesperada por lograr inversión extranjera; Irán está aislado por sanciones occidentales, Etiopía se está recuperando de una guerra civil y la economía de Egipto está en crisis.

Mientras los BRICS se reunían en Johannesburgo, el gobierno del estadounidense Joe Biden renovaba promesas de fortalecimiento de mecanismos financieros para las economías desarrolladas a través del Banco Mundial y el FMI.

El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, indicó que Estados Unidos llevará este plan a la próxima cumbre del G20 que se organizará en Nueva Delhi en 10 días.

Públicamente, Estados Unidos restó importancia a la expansión de los BRICS al señalar que cada país puede escoger a sus socios. Sullivan destacó la disparidad de visiones políticas de los BRICS y dijo a reporteros que Estados Unidos no ve al grupo «evolucionando a convertirse en algún tipo de rival geopolítico”.

¿Hacía la desdolarización?

El uso cada vez mayor de monedas nacionales para reducir la dependencia del dólar estadounidense fue otro objetivo que los líderes del BRICS discutieron en la cumbre de Johannesburgo. Dijeron que esto podría ayudar a reducir la vulnerabilidad de sus economías a un dólar fuerte y a las fluctuaciones cambiarias.

Y con los pesos pesados de los productores de petróleo entre los recién llegados, los inversionistas dijeron que esto alimentaría la especulación de que Arabia Saudita podría cambiar cada vez más a monedas no denominadas en dólares para el comercio de petróleo.

«Las consecuencias a corto plazo podrían verse en el petróleo», dijo a Reuters Kaan Nazli, gestor de cartera de la gestora de activos Neuberger Berman en Londres.

«Si el precio del petróleo se fija en una moneda distinta al dólar, por ejemplo, o al menos en parte (…) eso es un gran cambio», concluyó.

Sin beneficios en el corto plazo

Algunos inversionistas y analistas económicos se muestran escépticos de que la expansión conduzca a un aumento de la inversión extranjera directa (IED) dentro del bloque.

«Egipto ha estado esperando una gran cantidad de inversión extranjera directa de Arabia Saudita (…) y el dinero del Golfo no llega, y no es porque no estén en la organización BRICS, sino porque la propuesta no es atractiva», dijo Viktor Szabo, gestor de cartera en abrdn en Londres, a la agencia Reuters.

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Aun así, los líderes de los BRICS y otros inversionistas alabaron el mayor peso económico de la expansión. Los nuevos miembros aumentarían la participación del bloque en el PIB mundial de 26% a 29% y el comercio de bienes de 18% a 21%, dijo Li Kexin, un alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, en una conferencia de prensa el jueves 24 de agosto.

«No sé si diría que es un cambio de juego, pero en términos de apertura de los mercados de consumo hay escala allí», dijo Ola El-Shawarby, subgerente de cartera para estrategia de acciones de mercados emergentes de Van Eck en Nueva York, a la agencia británica.

El aumento de los lazos comerciales entre los miembros actuales y potenciales del bloque ha llamado la atención.

«La creciente interconexión comercial parece estar proporcionando un terreno fundamental para los anuncios políticos», dijo Chris Turner, jefe global de mercados de ING, a Reuters.

ING calcula que desde 2015, la participación de los BRICS en las importaciones de los nuevos candidatos aumentó de 23% a 30%, reemplazando a la zona euro, Estados Unidos y otras economías desarrolladas.

Otros analistas e inversionistas dicen que Irán, que está bajo sanciones occidentales, así como China, un miembro importante del bloque que durante mucho tiempo ha presionado para la ampliación, se encuentran entre los principales beneficiarios de la expansión.

«China, Brasil e India se beneficiarán en términos de fácil acceso al petróleo, y Argentina, y en particular Irán, se beneficiarán en términos de acceso a los mercados y la IED», dijo Jakob Ekholdt Christensen, estratega senior de renta fija de mercados emergentes de BankInvest en Copenhague.

«A lo sumo, la ampliación es un beneficio para los nuevos participantes que están ávidos de capital», dijo Hasnain Malik, director gerente de Tellimer, una firma de investigación de mercados emergentes con sede en Dubai.

«Pero esto supone que, de todos modos, no habrían visto entradas de capital de los países BRICS más ricos y que cualquier capital proporcionado a través de una institución BRICS no pone en peligro el de otras fuentes multilaterales y bilaterales”.

Un préstamo de los BRICS a Argentina podría entrar en conflicto con los rescates que ha recibido del Fondo Monetario Internacional, que tiene bolsillos más profundos, dijo Szabo, de abrdn.

Una alternativa a Estados Unidos

Algunos expertos entienden que la expansión de los BRICS muestra una demanda de nuevos caminos para llenar objetivos no alcanzados, en el plano económico y, tal vez, de seguridad.

Las naciones emergentes están «buscando alternativas, no reemplazos» del orden liderado por Estados Unidos, opinó en una entrevista con la AFP Sarang Shidore, director del programa Global South en el Quincy Institute, que aboga por una política exterior estadounidense menos enfocada en aspectos militares.

Una declaración de los BRICS señaló, por ejemplo, la parálisis del mecanismo de resolución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde Washington, desde la era de Donald Trump en la Presidencia, bloquea nombramientos argumentando un tratamiento injusto.

Biden ha promovido con fuerza acciones contra el cambio climático en Estados Unidos pero, en medio de duros enfrentamientos con el Partido Republicano por esta cuestión, el país está lejos de la promesa del mandatario de destinar 11,000 millones de dólares por año a partir de 2024 para ayudar a las naciones en desarrollo más golpeadas por este flagelo.

«Pienso que Estados Unidos está comenzando a tomar en serio» las preocupaciones de los países en desarrollo sobre el clima, sostuvo Shidore. «Estas son declaraciones. ¿Pero hay dinero asociado a ellas?», se preguntó.

Irán: la mayor preocupación para EU

Para Estados Unidos, lo más preocupante de la expansión proyectada de los BRICS es el desembarco de Irán en el grupo. La república islámica busca esta membresía como una forma de salir del aislamiento al que la someten las sanciones occidentales encabezadas por Washington por su controvertido programa nuclear y la represión de protestas de manifestantes.

Entre los nuevos miembros del BRICS hay tres países con relaciones históricamente difíciles con Irán: Arabia Saudita, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos.

Las tensiones también dividen a los BRICS «originales». China tiene una relación difícil con India, que recientemente ha tenido un acercamiento con Estados Unidos.

Aunque la declaración de los BRICS respalda una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, una prioridad absoluta para India y Brasil que no lo integran de forma permanente, pocos esperan que China y Rusia, que tienen derecho a veto en el seno de ese organismo, quieran diluir su poder en beneficio de otras naciones.

Henry Tugendhat, economista del Instituto Estadounidense de la Paz, sostuvo que China, al promover esta expansión, inadvertidamente hizo de los BRICS un grupo con todavía menos cohesión, más parecido al G20 que al más diligente G7, el club de las mayores economías democráticas del planeta, que comparte principios fundamentales.

Los miembros del G20, en cambio, no «se alinean en muchas cuestiones», remarcó.

Entre los futuros integrantes del BRICS no hay, llamativamente, países del sur de Asia, en momentos en que China multiplica los frentes de disputas marítimas en esa región.

Colleen Cottle, exanalista de la CIA que ahora se desempeña en el Atlantic Council, dijo a la AFP que para China la expansión de los BRICS tiene «más que ver con la retórica» de mostrar que los países en desarrollo se acercan a su campo, y no con planes concretos de trabajo en conjunto.

Aún así, según la analista, la decisión muestra una demanda por cambios.

Estados Unidos necesita una estrategia más efectiva que su enfoque de trabajar con países afines, y no puede limitarse a tratar de replicar el enfoque chino de contribuir con infraestructura en las naciones en desarrollo.

«Se necesita todo ‘el paquete’: la visión articulada de largo plazo y los fondos concretos para respaldarla», concluyó.

Con información de AFP y Reuters

Por Agencias