Para amortiguar el impacto político del uso del Artículo 49.3, el primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, puso sobre la mesa las medidas del Presupuesto que se centran en el poder adquisitivo, juventud y fiscalidad empresarial, con el objetivo de contener el elevado déficit y asegurar apoyos clave en el Parlamento.
Frente a la fuerte controversia que rodea la aprobación del presupuesto francés sin votación parlamentaria, Sébastien Lecornu decidió recordar que con el uso del recurso al Artículo 49.3 para aprobar el proyecto de presupuesto, se habilita una batería de propuestas económicas y sociales destinadas a desactivar la presión política y social.
El eje central del plan es reforzar el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables y trasladar parte del ajuste fiscal a las grandes empresas, sin aumentar los impuestos a los hogares; sin embargo, primero Lecornu debe superar el escrutinio del pueblo francés por haber incumplido a su palabra de no usar el artículo 49 párrafo 3 de la Constitución.
“Lo hago con pesar, en primer lugar, porque soy consciente de que estoy obligado a faltar a mi palabra, pero al mismo tiempo, para cumplirla, tendría que ser testarudo, y para ser testarudo, la gente acabaría tachándome de obstinado, y desde luego no quiero, como bien han comprendido, tener un ego desmedido y ser el origen del desorden”, dijo Lecornu este lunes 19 de enero desde París.
Una de las principales concesiones anunciadas por el primer ministro es el aumento de la prima de empleo, una medida largamente reclamada por el Partido Socialista y que busca aliviar el impacto de la inflación en los trabajadores con ingresos bajos y medios.
Francia: Lecornu incumple su promesa; usará el artículo 49.3 para aprobar el Presupuesto
Para mostrar este contenido de YouTube, debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
Esta iniciativa fue clave para asegurar la abstención socialista ante las mociones de censura y se presenta como una señal directa a los asalariados afectados por la pérdida de poder adquisitivo.
En paralelo, Lecornu colocó a la juventud en el centro de su discurso presupuestario con la promesa de generalizar las comidas universitarias a 1 euro para todos los estudiantes a partir de mayo.
Hasta ahora, este beneficio estaba reservado a estudiantes becados o en situación de dificultad económica, pero ahora, la ampliación responde a un contexto de precariedad estudiantil persistente: casi la mitad de los estudiantes reconoce haber renunciado a comer por motivos económicos, según una encuesta de la Unión de Estudiantes enFrancia.
Otro pilar del paquete es el recargo fiscal sobre los beneficios de unas 300 grandes empresas, una contribución extraordinaria que, según el Ejecutivo, permitirá recaudar alrededor de 8.000 millones de euros para 2026 como ocurrió en 2025.
Esta decisión convierte a la fiscalidad corporativa en la principal variable de ajuste para cumplir con los compromisos europeos y mantener el déficit público por debajo del 5% del Producto Interno Bruto (PIB), tras haber cerrado 2024 en el 5,4% y venir de cifras escandalosas del 5,8% del PIB.
El primer ministro aseguró además que esta presión fiscal adicional irá acompañada de una “estabilización de las normas fiscales” para las empresas, en un intento de tranquilizar al sector privado y evitar un impacto negativo sobre la inversión y el empleo.
De igual forma, las condiciones del recargo han generado malestar tanto en círculos empresariales como en sectores del bloque central, que apostaban por un mayor ajuste del gasto público.