Ciencia y Tecnología
El mítico “zoológico” de Moctezuma, ¿qué fue en realidad la Casa de Aves?
La Casa de Aves es un lugar descrito por los conquistadores españoles, ¿funcionó como un zoológico para los mexicas?
Una de las historias más fascinantes del México prehispánico nos habla de un gran sitio en el que decenas de especies de animales eran cuidadas por cientos de sirvientes que solo se dedicaban a mantener su bienestar. Pumas, jaguares, aves de todos tamaños y colores, serpientes, etc., habitaban en la Totocalli – náhuatl para Casa de Aves – y que en nuestros días llamamos más comúnmente “el zoológico de Moctezuma”.
Un sitio que maravilló a los españoles
La existencia de la Casa de Aves o Casa de Animales, quedó registrada en múltiples textos de los conquistadores, como la segunda y tercera cartas de Relación de Hernán Cortés a Carlos I de España; la “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España” de Bernal Díaz del Castillo; “La Relación hecha por el Señor Andrés de Tápia” y la Carta del Licenciado Zuazo, escrita entre 1521 y 1522, fechas cercanas a la caída de Tenochtitlan.
De acuerdo a una investigación realizada en 2009, estos escritos son los que describen de forma más fiel el sitio, debido a que sus autores hablan de primera mano sobre lo que vieron, paseando por el lugar y conociendo a “las fieras” que vivían allí.
Muchas especies se cuidaban en el “zoológico” de Moctezuma.
Los investigadores consideran que otros escritos pueden no ser una fuente completamente fiable, ya que muchos hablan sobre lo que les contaron. Este fue el caso de Fray Bernardino de Sahagún, quien en la “Historia General de las Cosas de Nueva España” – elaborada entre 1547 y 1569 en náhuatl – describe la Totocalli con la información obtenida de informantes y escribas mexicas.
La casa de los animales
Los cuatro escritos de primera mano hablan de un lugar enorme con diferentes construcciones especializadas para el cuidado, resguardo e inclusive sanación de muchos animales pertenecientes a grupos taxonómicos sumamente distintos.
Esta fauna provenía de muchos lugares a lo largo y ancho del imperio mexica, y por lo tanto sus resguardos en general estuvieron adaptados para satisfacer sus necesidades particulares. Se estima que algunos de los organismos fueron puestos en cautiverio desde pequeños, esto debido a marcas que quedaron en sus restos, en el caso de animales que fueron usados con fines religiosos.
Entre las especies que se describen había mamíferos tan imponentes como lobos, jaguares, pumas, linces, zorros, pecaríes, bisontes y – aunque poco probable – osos.
Aunque suene extraño, la presencia de bisontes pudo haber sido una realidad en el zoológico de Moctezuma.
Las especies de aves eran uno de los recursos más preciados en la Totocalli, ahí se resguardaron aves acuáticas – tanto de agua dulce como de salada – como lo pudieron ser patos, garzas, y quizá ibis y flamencos. También hubo aves de presa de gran talla como águilas reales, o pequeñas como los halcones. Y aves que se caracterizan por sus coloridos plumajes, como guacamayas, pericos, faisanes, quetzales, entre otras.
Un tipo de fauna que al parecer aterraba a los españoles eran las serpientes, entre las que destaca la serpiente de cascabel. Finalmente el lugar contaba con diversas especies de ranas y sapos, además de, aunque suene extraño, gusanos.
¿Zoológico prehispánico o algo distinto?
El concepto de zoológico que tenemos en la actualidad es un sitio de cautiverio para el cuidado y conservación de especies de animales de todo el mundo. La función de los zoológicos es tanto de recreación para la población – usualmente urbana – como de estudio e investigación para médicos veterinarios, biólogos y afines.
Estos sitios en muchas ocasiones contribuyen a la recuperación de animales víctimas de tráfico ilegal de fauna exótica. A su vez pueden contribuir en la restauración de poblaciones en peligro de extinción. Todo esto mientras acercan y educan a la población a especies que sería inimaginable ver de otra forma.
En este sentido la Totocalli no cumple con ninguna de las funciones de un zoológico, por lo que sería inadecuado darle ese nombre. En realidad este lugar tenía dos funciones principales, la primera era política, al ser un alarde del poder de los tlatoanin – plural para tlatoani, el “rey” en la cultura mexica -, que reservaban su uso solo para la élite prehispánica y sus invitados, como lo fueron Cortés y sus acompañantes.
Por otra parte, tendría una función religiosa. De la Totocalli se obtenían todos los materiales necesarios para las muchas ceremonias religiosas, ya fuera para sacrificio o para decorado, por ello las aves eran de suma importancia. Esto se respalda con el hecho de que los maestros de las plumas, los artesanos que realizaban tocados y otras obras de arte, se encontraban dentro de este mismo sitio.
Sin embargo, el caso de los anfibios y los gusanos muy probablemente tuviera un fin médico, los autores del estudio sugieren esto debido a que estos animales no era normal que se usaran para fines ceremoniales, sino que se usaban en la elaboración de remedios contra diversos padecimientos.
¿Qué fue de la Totocalli y dónde su ubicaba?
Como mencionamos previamente, este sitio tuvo importancia política como una demostración de poder, eso lo comprendió muy bien Hernán Cortés, que durante el asedio a Tenochtitlan fue uno de los sitios que ordenó – a su pesar, según escribió en sus cartas – se destruyeran, incluyendo a los animales contenidos en él.
Sobre las cenizas de la Casa de Animales se edificó lo que actualmente conocemos como el Templo de San Francisco, sobre la calle peatonal de Madero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, a espaldas de la Torre Latinoamericana. Esta ubicación permitió el fácil y rápido transporte de los animales al Templo Mayor, a tan solo 1 kilómetro de distancia.
Su cercanía al Templo Mayor era facilitar a la fauna que se necesitara para ceremonias u otros motivos religiosos.
Es fascinante pensar en todo el conocimiento biológico que los mexicas tenían sobre las especies que se llegaron a ubicar en la Totocalli, o el erróneamente llamado zoológico de Moctezuma. Sabían sobre cuidados cotidianos, cómo curarlos de males que pudieran aquejarlos, condiciones necesarias para su bienestar en cautiverio, ciclos reproductivos, manejo, en fin.
Lamentablemente la importancia política y religiosa del lugar lo condenó a la destrucción, de igual forma como una muestra de poder del conquistador español y sus aliados indígenas. Es una lástima que no existan más testigos de su esplendor en Tenochtitlan dada su exclusividad, algo que ha contribuido al engrandecimiento del mito del zoológico de Moctezuma.
Referencias:
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