Ciencia y Tecnología
Curiosidades sobre las calabazas de Halloween
Las calabazas son importantes para la celebración de Halloween, te platicamos algunas curiosidades, como su lugar de origen o la preocupación que genera su desperdicio
Cuando pensamos en Halloween inmediatamente viene a nuestra cabeza usar terroríficos disfraces – o de lo que sea que esté de moda – y adornar con calaveras, vampiros, brujas, momias, y las calabazas naranjas enormes. A estas frutas enormes se les extrae el relleno, se tallan en espectaculares formas, y se les agrega una velita para dar un toque siniestro o cómico a nuestras decoraciones.
Si bien esta tradición es más habitual en Estados Unidos, poco a poco el resto del mundo la ha ido adoptando y dando sus particularidades, pero ¿de dónde vienen los elementos más importantes de la misma? Es decir, tanto el tallado como la calabaza, a continuación te platico algunas curiosidades de este fruto tan importante y a la vez tan desperdiciado.
El origen del Jack-o’-lantern
Tallar calabazas es lo de hoy, pero hace un par de cientos de años la tradición dictaba que la elaboración de estas lámparas se hiciera con otro tipo de productos, mucho más portátiles.
El “tacaño Jack” es un personaje del folklore irlandés que engañó al Diablo para su propio beneficio monetario, cuando falleció Dios no permitió su entrada al paraíso, y evidentemente el Diablo tampoco lo quería en el infierno, entonces su alma quedó vagando en pena por la eternidad.
Los antecesores de las calabazas fueron cultivos propios de Irlanda.
Con la finalidad de ahuyentar a esta alma en pena – y otros espíritus que podían llegar a la tierra durante esta época, según las creencias culturales -, los irlandeses tallaban rostros en diversos vegetales como nabos, papas, remolachas y rábanos. Cuando los migrantes irlandeses llegaron a Estados Unidos llevaron también sus tradiciones, pero en territorio americano aprovecharon lo que tenían a la mano, en este caso las calabazas.
Con el tiempo esta tradición de inicios de noviembre se comenzó a expandir a otras regiones de Estados Unidos y con el tiempo fue adoptada por otras personas ajenas a la cultura irlandesa, convirtiéndose en una de las festividades emblemáticas del país. Y como dicta la globalización, ya se celebra, con todo y calabazas talladas en muchos otros países.
Una tradición con componentes de todo el mundo
Las calabazas usualmente más usadas durante esta época son la calabaza de Castilla (Cucurbita moschata) y la calabaza zapallo (Cucurbita maxima). Ambas especies tienen un origen sudamericano, C. moschata proviene de Perú, aunque fue en México donde se le domesticó, mientras que C. maxima proviene del norte de Argentina.
Como bien sabemos, la migración y el comercio son grandes detonantes para el intercambio de especies entre diferentes partes del mundo, gracias a ello es que las calabazas llegaron a regiones tan alejadas del mismo continente.
Los motivos de las decoraciones de calabazas poco a poco pierden su origen supersticioso.
En el decorado de las mismas calabazas podemos ver que más allá de caras terroríficas para ahuyentar espíritus, muchas personas han comenzado a tallarlas con temáticas de videojuegos japoneses, personajes y emblemas de libros y películas de todas partes del mundo, como lo pueden ser Harry Potter, Pokémon, Alicia en el País de las Maravillas, y un larguísimo etcétera.
El desperdicio, la parte lamentable de la festividad
El cultivo de las calabazas, sobre todo el de especies tan grandes como la de Castilla y la zapallo, implica un enorme uso de recursos, suelo, agua, fertilizantes, herbicidas, semillas, tierra de cultivo, etc.
En México, las calabazas maduras usualmente se consumen por completo, ya que su “carne” la utilizamos para preparar el tradicional dulce de calabaza, preparado con piloncillo, clavo, canela, guayabas y caña, que se consume durante y es parte de las ofrendas de Día de Muertos.
Por su parte, las semillas son parte fundamental de diversos platillos que se consumen a lo largo del año, gracias a su capacidad de ser almacenadas sin mayor problema. Ya sea asadas, como parte de salsas o molidas, las pepitas son un manjar.
Los frutos inmaduros son consumidos como verduras en diversos guisos, mientras que los brotes se consumen como quelites, en sopas y otros guisos; además las flores se preparan rellenas, en cremas, o bien como ingrediente adicional a las quesadillas.
Pero en Estados Unidos y otros países donde no se tiene esta tradición culinaria, la calabaza es desperdiciada prácticamente en su totalidad. Toneladas de pulpa de calabaza, pepitas y la misma cáscara, terminan formando parte de la basura, ya que, aunque existe una variedad de platillos y condimentos preparados con sabor a calabaza, en realidad su compra solo se destina al tallado y decorado de la cáscara.
El decorado de las calabazas es relevante culturalmente, pero el desperdicio es una preocupación ambiental.
Organizaciones en Estados Unidos y otros países piden a los consumidores usar y consumir el resto de la calabaza. Para ello hay múltiples opciones, preparar sus platillos, como los tradicionales pies, con la fruta y no con saborizantes artificiales, plantar las semillas, o bien realizar composta.
Las calabazas son una parte importante de Halloween desde la adopción cultural de migrantes irlandeses. Su expansión en todo el mundo nos habla no solo de globalización, sino también de la responsabilidad que debemos tener con el ambiente por los cultivos y recursos que se desperdician si no hacemos uso completo de ellas.
Referencias:
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