Estar de bajón, de capa caída o echo polvo son algunas de las expresiones que se utilizan en la lengua española para describir un estado de ánimo de desasosiego o tristeza. En el inglés, por su parte, todas ellas podrían englobarse en una sola: to feel blue, cuyo significado literal sería «sentirse azul».

Así, esta formulación es la que da origen al Blue Monday, que en 2024 se celebra -o, más bien, se lamenta- el lunes 15 de enero.

Esta efeméride surgió hace poco más de dos décadas, de la mano del psicólogo Cliff Arnall, quien aparentemente determinó cuándo sería el día más triste del año a través de una fórmula que tenía en cuenta distintos factores como: el clima, las deudas adquiridas durante las fiestas, el tiempo transcurrido desde Navidad o la motivación con respecto a los propósitos planteados para el año.

La teoría, aunque resulta convincente porque podría presentar similitudes con la realidad, carece de sustento científico y ha sido ampliamente refutada, incluso por el mismo Arnall.

No obstante, ello no quita que continúe teniendo cierta influencia en la vida cotidiana: con especial énfasis en los ámbitos del marketing y las ventas, que aprovechan para promover sus productos como solución al episodio inducido de tristeza. 

Breve historia del Blue Monday: ¿cuál es su origen?

Son diversas las encuestas que han tratado de determinar cuál es el día de la semana más odiado por la población: y sí, de acuerdo con la creencia popular, probablemente el primer candidato a ostentar tal título sea el lunes, aunque lo cierto es que la respuesta podría variar a medida que lo hacen las dinámicas laborales.

Por ejemplo, un informe publicado por la Escuela Económica de Londres en 2010 afirma que «los martes son los nuevos lunes», en referencia a la mala puntuación que recibió el segundo día de la semana en términos de felicidad.

Bajo esta idea, resultó sencillo construir un concepto atractivo para la campaña publicitaria en la que quedó enmarcada la teoría de Arnall: fue concretamente en 2005 cuando la agencia Sky Travel, ahora desaparecida, publicó en varios medios una nota de prensa en la que destacaba el hallazgo de los supuestos estudios del psicólogo y afirmaba que la solución a la tristeza era planificar un viaje con sus servicios.

La estrategia de marketing tuvo un gran éxito, ya que no solo hizo aumentar las ventas de paquetes de viaje de esa temporada, sino que logró enviar un mensaje a la sociedad que permanece hasta el día de hoy, aunque se sepa que no existe ninguna investigación que respalde la teoría.

puede que estés triste, pero no por el blue monday

Una de las razones por las que la teoría de Cliff Arnall, dentro de la publicidad de Sky Travel, tuvo tanta repercusión es que parecía coincidir en gran medida con la realidad de la audiencia.

Lo cierto es que existen circunstancias dadas en enero que pueden provocar tristeza o desánimo, y que, al contrario que el Blue Monday, sí cuentan con un respaldo científico:

  • Durante la Navidad, muchos de los productos que consumimos, como el chocolate o los turrones, contienen azúcar, un alimento que hace a nuestro cerebro segregar dopamina. Este neurotransmisor está involucrado en muchas funciones cerebrales relacionadas con los sistemas de recompensa y la adicción. Así, tal y como demuestran algunos estudios, cuando dejamos de ingerir azúcar de forma drástica, y con más énfasis después de un período en el que la hemos consumido de forma excesiva, pueden aparecer algunos síntomas como dolor de cabeza, cansancio o cambios de humor, entre otros. 
  • Otro de los factores que puede provocar cierto malestar tras la primera semana de enero es la vuelta al trabajo, para el caso de aquellos que han tenido vacaciones durante el período navideño. La inmersión en la rutina después de unas semanas de descanso, tal y como demostró un informe de 2022, puede hacer aumentar los niveles de estrés, una emoción que va asociada a irritarse más fácilmente o sentirse abrumado. Además, readaptarse a los horarios de trabajo puede ocasionar problemas de sueño que, de acuerdo con este estudio, pueden a su vez pueden desencadenar una debilitación del sistema inmunitario.
  • Por último, no olvidar que, tal y como apuntaba Cliff Arnall en su realista pero poco sólida teoría, el factor climático sí es fundamental para determinar nuestro estado de ánimo. Se conoce como Trastorno Afectivo Estacional (TAE) al conjunto de síntomas -entre ellos, la sensación crónica de tristeza y cansancio- que algunas personas sienten durante el otoño y el invierno, cuando los días se acortan, las temperaturas descienden y la luz es cada vez más escasa. Así, aunque se considera al TAE un tipo de depresión ligada a las estaciones, la tristeza supuestamente experimentada por toda la población durante este 15 de enero podría ser solo síntoma de algo que, en línea con las connotaciones de este color en la lengua inglesa, se conoce popularmente como «winter blues».

Con Información de NatGeo

Por Agencias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *