Chile recordó el lunes los 50 años del golpe de Estado contra el socialista Salvador Allende que instauró una dictadura de casi dos décadas, un quiebre que aún divide y enfrenta a la sociedad chilena.

Hace medio siglo, militares liderados por Augusto Pinochet terminaron de manera violenta con la llamada «vía chilena al socialismo» que empujaba el gobierno de Allende, quien se suicidó en el palacio presidencial en medio del asedio de tanques y bombardeos aéreos en pleno centro de Santiago.

A las 11:52 horas, el momento exacto en el que La Moneda fue bombardeada por la Fuerza Aérea, un minuto de silencio recordó el momento.

Bajo el lema «Democracia siempre», el presidente de Chile, el izquierdista Gabriel Boric, encabezó un acto en el palacio de La Moneda, bombardeado el el 11 de septiembre de 1973.

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Antecedido por un clima de divisiones entre la élite política chilena, el acto de conmemoración del golpe que instaló la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) estuvo marcado por mensajes en defensa de la democracia y de condena a todo régimen que viole los derechos humanos.

«No importa el color del régimen que viole los derechos humanos, sea rojo, azul o negro: los derechos humanos deben ser respetados siempre y su vulneración, condenada sin matiz alguno», subrayó el presidente Boric.

«No es separable el golpe de lo que vino después, desde el mismo momento se violaron los derechos humanos», apuntó el mandatario chileno.

Horas antes, el partido de derecha radical UDI, que no participo en el acto oficial en el palacio presidencial, emitió un comunicado en el que aseguró que el derrocamiento de Allende se debió a «la situación extrema que vivía Chile, marcada por el odio, la legitimación de la violencia como vía de acción política y la severa polarización provocada por un sector de la izquierda chilena”.

«El quiebre» institucional y social «el 11 de septiembre se transformó en algo inevitable», escribió el partido UDI.

«Nos revelamos cuando nos dicen que no había otra alternativa, por supuesto que había otra alternativa», dijo Boric en el acto ante los aplausos de familiares de detenidos desaparecidos y los presidentes de México, Andrés López Obrador; de Colombia, Gustavo Petro; de Bolivia, Luis Arce, y de Uruguay, Luis Lacalle Pou.

También asistieron los expresidentes uruguayo José Mujica, el colombiano Juan Manuel Santos, el exjefe de gobierno español Felipe González, el rockero estadounidense Tom Morello, de la banda Rage Against the Machine, y la argentina Estela Barnes de Carlotto de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo, que pronunció un discurso en el acto donde resaltó la consigna «nunca más”.

Con la voz quebrada, la senadora socialista Isabel Allende, hija del presidente derrocado, conmovió a los asistentes al narrar su vivencia el 11 de septiembre de hace 50 años, seguida en primera fila por Maya Fernández, ministra de Defensa y nieta de Salvador Allende.

«Hoy, cuando la democracia en el mundo enfrenta nuevas amenazas autoritarias, es más necesario que nunca renovar el compromiso de todos y cada uno por la democracia. Es por eso Presidente (Boric) que es muy valiosa la carta ‘Democracia Siempre’, que usted ha firmado con todos nuestros expresidentes de Chile», destacó la senadora.

La dictadura (1973-90) dejó 40,175 víctimas calificadas entre ejecutados políticos, detenidos desaparecidos y víctimas de prisión política y tortura, según balances oficiales. Además, hubo centenares de miles de exiliados.

En el marco de la conmemoración, el gobierno lanzó hace dos semanas un Plan Nacional de Búsqueda para sistematizar información sobre un millar de personas desaparecidas, con el objetivo de establecer paso a paso su trayectoria final, que ha sido bienvenido por las asociaciones de familiares.

Un país dividido

Medio siglo después del golpe militar, Chile sigue dividido entre los que defienden y repudian la dictadura.

Chile viene de años convulsos, no sólo por la pandemia. A fines de 2019 fue sacudido por un estallido social, la actividad económica se ha frenado y el país enfrenta nuevos y severos desafíos en violencia y criminalidad.

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Actualmente gobiernan los herederos políticos de Allende, pero el Partido Republicano, que reivindica el legado de Pinochet, ganó las recientes elecciones de los constituyentes que redactan un proyecto de Carta Fundamental para reemplazar a la que se escribió en dictadura.

Según la encuesta Criteria, un 49% considera que la conmemoración del golpe «es irrelevante», mientras que un 48% dijo que estos actos «afectan la convivencia futura».

«El hallazgo más revelador pueden ser los signos de desconexión entre la clase política y el público en general: una mayoría considera que la conmemoración es inherentemente divisiva y retrógrada»; dijo la consultora Teneo en Londres, y alertó que el desencanto podría afectar el segundo intento por reemplazar la Constitución de Pinochet, actualmente en curso tras un primer fracaso.

Pero para el gobierno de Boric la fecha era fundamental.

En los últimos días, el presidente se reunió con sus predecesoresvivos y convocó a los partidos a firmar un gran acuerdo de defensa de la democracia, pero el bloque de derecha —donde figuran políticos que apoyaron la dictadura y otros que han marcado distancia— firmó su propio manifiesto días antes donde, entre varios puntos, pidió evitar las «verdades únicas».

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En su encendido discurso de casi 45 minutos, Boric abogó por la defensa de la democracia, por fortalecer la convivencia pese a las diferencias y aseguró que «hoy es también un día para hablar del presente y del futuro”.

«El aniversario —o los desacuerdos sobre cómo debería conmemorarse— han desencadenado nuevas tensiones y agudizado la polarización política», dijo Teneo.

La expresidenta Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018) pidió a la oposición de derecha más altura de miras en medio de la tensión que ha caracterizado la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado en Chile.

«Como país necesitamos seguir reflexionando y aprender de las lecciones del pasado, porque uno se teme que cuando hay un grado de polarización importante —como ya lo he dicho, la política está un poquito tóxica—, el riesgo de mirar de manera cortoplacista y mezquina no nos hace bien», sostuvo en una radio local Bachelet, torturada durante la dictadura e hija de un general de la Fuerza Aérea que murió tras haber sido también torturado.

La oposición de derecha se abstuvo de sumarse al compromiso para «defender la democracia de las amenazas autoritarias» impulsado por el presidente. Esa declaración estará disponible para que todos los invitados puedan estampar su firma en él.

Con información de AFP y Reuters

Por Agencias