El candidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio, asesinado a tiros por presuntos sicarios colombianos, fue sepultado en Quito tras ser homenajeado por varios cientos de simpatizantes que reclamaron justicia.

Entrada la noche, el cuerpo de Villavicencio fue inhumado en el cementerio Monteolivo del norte de la capital, en un acto privado al que asistieron pocas personas. Previamente, el féretro había sido trasladado hasta el auditorio de un centro de exposiciones, en medio de reclamos de sus hermanos que denunciaban que no les permitían ingresar al velorio íntimo por diferencias familiares.

En el lugar de los honores, sus seguidores ondeaban pequeñas banderas de Ecuador, que afronta un embate de la violencia vinculada al narcotráfico. En las paredes colgaban enormes pancartas con el rostro del político, que fue asesinado presuntamente por pistoleros colombianos cuando salía de un mitin en Quito.

“Mi poder en la Constitución”, decía una simbólica banda presidencial colocada sobre el féretro cubierto por la bandera nacional.

Una pantalla gigante mostraba videos del candidato en sus recorridos de campaña para las elecciones generales anticipadas del 20 de agosto, en las que estaba perfilado como el segundo con mayor intención de voto.

Policías con fusiles cargaron el ataúd, que avanzó en medio de un fuerte esquema de seguridad. Por este caso hay seis detenidos, todos colombianos. Otro sospechoso, también colombiano, falleció tras un enfrentamiento con la seguridad de Villavicencio.

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“Acribillaron la democracia”

“Anteayer acribillaron la democracia, anteayer mutilaron parte de la lucha contra la corrupción”, dijo durante el homenaje Antonio López, su jefe de campaña.+

Experiodista de investigación y exdiputado, Villavicencio era conocido por sus constantes denuncias sobre millonarios casos de corrupción, especialmente en el sector petrolero.

“Lucharé hasta identificar (a los culpables) y no dejar esto en la impunidad”, expresó su amigo y periodista Christian Zurita, con el que realizó una indagación que llevó al banquillo al exmandatario socialista Rafael Correa (2007-2017), quien terminó condenado en ausencia a ocho años de cárcel por corrupción.

Villavicencio, exmiembro de la Asamblea Nacional disuelta por Lasso en mayo para poner fin a una “grave crisis política”, lo que dio paso a los comicios anticipados, era el segundo favorito con 13,2% de la intención de voto, detrás de la abogada Luisa González (26,6%), afín a Correa.

Tamia, una de los tres hijos del candidato, recordó la última conversación que tuvo con su padre, quien la impulsó a estudiar música.

“Con lágrimas en sus ojos nos dijo: yo he sido más de lo que pensaba”, contó a la prensa la joven de 27 años, que en las afueras del velorio entonó una canción en memoria de Villavicencio.

A los pedidos de su familia de que usara protección como chaleco antibalas, recordó: “Nos enseñó a vivir sin miedo, que vivir sin miedo sea nuestra más grande protección en la vida”, dijo.

Por Agencias