Aunque sus tiendas podrán seguir operando, por ahora, a la luz de un millonario acuerdo de financiación, su caso pone de relieve una realidad en la industria en Estados Unidos: las marcas de lujo reducen su dependencia de los grandes almacenes y refuerzan su presencia en el mercado mayorista. Y los clientes migran hacia mejores precios y oferta en línea.
El conglomerado de las tiendas de lujo por departamento Saks Global se declaró en bancarrota el martes 13 de enero de 2026 y pasó a engrosar la lista de cadenas en Estados Unidos que luchan por mantenerse a flote ante la feroz competencia de las grandes superficies y las minoristas en línea.
Su caso generó incertidumbre sobre el futuro de la icónica marca estadounidense que, no obstante, anunció que sus más de 100 locales podrían permanecer abiertos por ahora tras finalizar un paquete de financiación de 1.750 millones de dólares y nombrar a un nuevo director ejecutivo.
La primera tienda departamental de Saks abrió hace 159 años. Hoy, con 17.000 empleados, la persistente falta de pagos a proveedores y las interrupciones del inventario dejaron a la compañía con graves restricciones de liquidez de cara a 2026, un anuncio que tomó por sorpresa a clientes de varias generaciones.
«La deuda mata. Pidieron prestada una enorme cantidad de dinero para comprar otras tiendas, y eso los arruinó», dijo el banquero jubilado Crosby Kamper, de 75 años, a la agencia Reuters.
El año pasado, la firma tuvo dificultades para pagar a los proveedores, que Saks cuantifica en hasta 25.000, los cuales comenzaron a retener inventario. Entre ellos figuran varias marcas de lujo como Chanel, Kering, propietaria de Gucci, y hasta el mayor conglomerado de lujo del mundo, LVMH, la casa matriz de Louis Vuitton.
Cascada de quiebras
Apreciada durante mucho tiempo por los ricos y famosos, Saks nunca se recuperó del todo de la pandemia de Covid-19, ya que aumentó la competencia de las tiendas en línea y las marcas comenzaron a vender más artículos a través de sus propias tiendas. No es la única en aprietos en la última década.
Lord & Taylor clausuró definitivamente en 2020 y el gigante Macy’s cerró cientos de tiendas en 2024. Otras tiendas por departamentos que entraron en quiebra incluyen a Neiman Marcus, J.C. Penney, Barneys y Sears.
Y entre minoristas en general, la lista es mucho más larga: Bed, Bath & Beyond, Brooks Brothers, Forever 21 y Toys ‘R’ Us son otras icónicas que no han podido honrar sus deudas.
Expertos del sector coinciden en que los grandes almacenes llevan años perdiendo terreno en el comercio minorista, a lo que se han sumado recientemente los aranceles y la inflación, que genera cambios en los hábitos de consumo.
«Los márgenes de los grandes almacenes han sido pésimos», opina el analista de Morningstar, David Swartz.
Para Saks, mejorar sus finanzas y recortar costos puede no ser tan fácil. Eliminar el brillo y el glamour de sus tiendas o despedir personal podría no ser del agrado de los clientes, en su mayoría, miembros de la alta sociedad estadounidense.